¿Qué otros trastornos alimenticios pueden afectar la vida del adolescente?

CONDUCTAS DE RIESGO
CAUSAS
CONSECUENCIAS A CORTO Y LARGO PLAZO
PREVENCIÓN
TRATAMIENTO
BULIMIA
Aunque no hay una causa orgánica que origine este trastorno de la conducta alimentaria, existen varios factores que pueden desencadenar la bulimia nerviosa. Las personas con bulimia suelen darse atracones de alimentos calóricos, que luego 'purgan' con diversos métodos.
Problemas en la cavidad bucal. La salud bucal sufre las consecuencias de los frecuentes vómitos inducidos de las personas bulímicas. Debido al contacto con los ácidos estomacales, los dientes se desgastan, se debilitan (en los peores casos pueden caerse) y se vuelven más sensibles al frío y al calor, las glándulas salivales se hinchan y la lengua se seca y se enrojece.
Problemas para tragar la comida. Vomitar en exceso también produce hinchazón en las mejillas, barbilla y cuello, lo que causa dolores al momento de digerir la comida.
Deshidratación. La bulimia y la deshidratación van de la mano, porque los vómitos hacen perder líquidos al organismo. Y, como la deshidratación causa más hambre, los bulímicos terminan comiendo más y por tanto, luego vomitando más. Esto les genera todo un círculo dañino para su salud.
Problemas intestinales. La falta de nutrientes como la fibra y la deshidratación traen consigo problemas intestinales como la constipación. También son frecuentes los dolores y calambres estomacales, pues el estómago queda por mucho tiempo vacío.
Úlceras. Cuando se vomita, el cuerpo no sólo elimina la comida sino ácidos estomacales. Estos dañan las sensibles mucosas de la garganta y la boca, causando un ardor que puede dar lugar a úlceras.
PREVENCIÓN
De la familia
Para ello la familia debe estar atenta a las conductas no habituales que tenga:
•             Come a escondidas. Se levanta por la noche para comer, entre otras.
Del equipo médico
En cuanto a los profesionales de la salud, deben estar atentos a:
•             Determinados parámetros de sangre como el potasio, sodio, hepatograma, glóbulos rojos, etc.
•             Peso corporal, como así también, la relación peso/edad y peso/talla.
•             Historia familiar de obesidad o sobrepeso. Es importante tener presente que si dentro de una familia, la mayoría de sus integrantes son obesos o tienen sobrepeso, la probabilidad de que un adolescente miembro de esa familia padezca de obesidad es alta. Por ello una de las formas de evitar trastornos de la alimentación, tales como la bulimia, es tratar la obesidad familiar.
•             Plan de alimentación. El acompañamiento familiar en la realización de un plan de alimentación supervisado por un médico, reduce la posibilidad de que la o el joven padezca bulimia.
Los primeros pasos deben encaminarse a evitar los vómitos, normalizar el funcionamiento metabólico del enfermo y enseñarle a mantener una dieta equilibrada y tener unos buenos hábitos alimenticios.
Junto a este tratamiento, encauzado hacia la recuperación física, paralelamente se desarrollará una terapia psicológica con el fin de reestructurar las ideas racionales y corregir la percepción errónea que el paciente tiene de su propio cuerpo.
El tratamiento también implica la colaboración de la familia, ya que en ocasiones el factor que desencadena la enfermedad se encuentra en su seno.

ANOREXIA

 El origen de la anorexia se encuentra, en definitiva, en una combinación de factores biológicos (cambios físicos), psicológicos y sociales. Encontramos: la propia obesidad del enfermo, obesidad materna muerte o enfermedad de un ser querido, separación de los padres, alejamiento del hogar.
Las personas con anorexia tienen un problema con su masa mineral ósea. Anemia, estreñimiento crónico, piel deshidratada, pérdida de cabello, desaparición de la menstruación en las mujeres, arritmias que pueden llevar a un paro cardiaco o baja presión arterial
  Comer en familia siempre que sea posible, convirtiendo el momento de la comida en una reunión agradable en la que se intercambian las vivencias del día.
  Los menús deben ser variados e incluir todos los tipos de alimentos necesarios para una correcta nutrición.
  Establecer horarios de comida regulares. Mejor si la comida se reparte en 4 o 5 tomas a lo largo del día (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena).
  Fomentar su autoestima. Es importante que conozca sus capacidades y limitaciones, y aprenda a sentirse a gusto consigo mismo. Esto evitará futuros complejos.
  No proponerle metas, ni académicas ni deportivas, que superen sus capacidades, para evitar frustraciones.
  Animarle a practicar ejercicio con regularidad. Es bueno para su salud y le ayudará a mantenerse en forma.

·         Modificación de los hábitos alimentarios del paciente: se precisa una “re-educación” del paciente en sus hábitos alimentarios. Para ello, se inicia con una dieta relativamente baja en calorías (1.000-1.500 calorías/día) y se va incrementando progresivamente hasta lograr cubrir las necesidades calóricas del paciente, respetando siempre el espacio personal para no presionarle, pero no permitiendo que coma a solas, y vigilando que haga las cinco comidas diarias fundamentales.

ORTOREXIA
Las víctimas de la ortorexia a menudo muestran síntomas compatibles con el trastorno obsesivo-compulsivo  y tienen una preocupación exagerada con los patrones de alimentación saludable. Al igual que la anorexia, sin embargo, estos síntomas obsesivos compulsivos pueden ser un efecto de la inanición en lugar de una causa del trastorno.
Los ortoréxicos, a raíz de su enfermedad padecen de ansiedad, depresión, hipocondrías, hipervitaminosis o hipovitaminosis y en aquellos estados más avanzados, sufren de trastornos obsesivos compulsivos con respecto a la alimentación.
Su obsesión en casos muy extremos, se centran en la dieta pero además en la elaboración de los alimentos y en los recipientes, que van a ser consumirlos, eliminando todos aquellos utensilios que no sean de madera o cerámica.

Como en el caso de cualquier trastorno de la conducta alimentaria, inculcar unos hábitos saludables en los niños, tanto en el ámbito familiar como en el escolar, va a fortalecer las conductas adecuadas, minimizando los efectos negativos que la moda o la publicidad ejerzan sobre su personalidad.
Es importante que los niños se familiaricen desde pequeños con los alimentos que deben formar parte de una dieta equilibrada, y se les expliquen los nutrientes que aportan, para qué sirven y por qué.
Además, hay que prestar atención a cualquier signo que haga sospechar que existe una desviación del comportamiento alimentario, ya que la detección precoz de la ortorexia o cualquier trastorno similar es fundamental para corregir el problema antes de que vaya a más.

El tratamiento de los afectados por ortorexia tiene por objetivo reponer las carencias nutricionales en las que ha incurrido el paciente al excluir determinados alimentos de su dieta, instaurar unos hábitos dietéticos correctos, y tratar las posibles complicaciones orgánicas derivadas de una alimentación deficiente. Para completar el tratamiento, es necesario atender también a los posibles trastornos psicológicos, así como a los problemas familiares y sociales que presente cada enfermo.
VIGOREXIA
La vigorexia puede estar ocasionada por problemas fisiológicos o emocionales, casi siempre relacionados con el entorno del afectado.             En el caso de que este trastorno aparezca vinculado a la relación del paciente con su entorno, se encuentran implicados factores sociales, culturales y educativos, que influyen para que el individuo desarrolle un tipo de personalidad obsesiva.

  • Puede alterar el ritmo cardiaco
  • Incrementar la presión arterial
  • La pérdida de reservas energéticas puede provocar fatiga generalizada
  • Aumenta el dolor de músculos y articulaciones. Provoca fuertes dolores de cabeza
  • En algunos casos se detecta temblor en las manos y otras partes del cuerpo
  • Mayor nerviosismo e irritabilidad
  • Disminuye el apetito
  • Hay afectados que sufren graves trastornos del sueño
  • Se reduce el impulso sexual
  • Se sufren carencias nutricionales muy peligrosas para nuestra salud
  • Puede provocar osteoporosis. El exceso de proteínas que se ingieren, al metabolizarse en el organismo, se convierten en ácido úrico, producto tóxico que afecta a la absorción del calcio, ya que se elimina en grandes cantidades por la orina

·         Practicar ejercicio es muy saludable, pero no se puede invertir todo el tiempo libre en ello. Si se observa una adicción excesiva al gimnasio, hay que reducir progresivamente las horas empleadas en el entrenamiento, sustituyéndolas por otro tipo de actividades.
·         Es muy importante para no caer en este tipo de trastornos cuidar las relaciones personales y compartir el ocio con otras personas.
·         Las personas del entorno del paciente también pueden observar signos que indican que puede padecer el trastorno: se aísla socialmente, dedica demasiadas horas a entrenar, modifica su dieta, se queja de estar delgado y enclenque..., e intervenir cuanto antes para ayudarle.

Las personas diagnosticadas con vigorexia deben cambiar la nutrición que han llevado hasta ese momento, que suele estar basada en muchas proteínas y carbohidratos y pocas grasas. Además, es conveniente alejarse de los batidos de proteínas y los esteroides anabolizantes, pues su consumo en exceso puede provocar cambios en la menstruación, problemas cardiacos, acné, retención de líquidos e incluso atrofia testicular y una reducción en la producción de espermatozoides.


Seudorexia o pica: Deseo irresistible de comer o lamer sustancias no nutritivas como yeso, tiza, algodón, ceniza, etc.
Potomanía: Compulsión por beber gran cantidad de líquido, más de 4 litros al día, para obtener sensación de placer y saciedad.
Drunkorexia: Restricción alimenticia para compensar el consumo de calorías que proporcionan las bebidas alcohólicas.
Sadorexia: Se conoce como trastorno de la dieta del dolor. Va acompañado por bulimia y anorexia pero con episodios de maltrato corporal y dietas masoquistas.
Síndrome del comedor nocturno: Se consume en la noche más del 25% del total de las calorías requeridas.
Pregorexia: Aparece en mujeres embarazadas a las que les horroriza engorda. Suelen hacer dietas e inducir al vómito durante la gestación, lo que es muy peligroso para madre e hijo.


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